15 febrero 2012

"Le Corbusier era productivista"


Así se lo expresa el padre (arquitecto) a Jed (el protagonista-artista) en "El mapa y el territorio" de Houellebeck. Se trata de un pasaje donde (como en casi toda la novela) se critica la herencia dejada por la época industrial, por la sociedad de la eficacia y la funcionalidad donde no tenía cabida ningún tipo de "decoración" de la vida:

"- Sí, yo también quería ser artista...-dijo su padre con acritud, casi con maldad-. Pero no lo conseguí. Cuando yo era joven, la corriente dominante era el funcionalismo, la verdad es que ya dominaba desde hacía varios decenios, en arquitectura no había sucedido nada desde Le Corbusier y Van der Rohe. Todos los pueblos nuevos, todas las urbanizaciones que se construyeron en el extrarradio en los años cincuenta y sesenta han estado marcadas por su influencia. Yo y algunos otros de Bella Artes teníamos la aspiración de hacer algo distinto. No rechazábamos realmente la primacía de la función ni el concepto de "máquina de vivir"; lo que cuestionábamos era lo que ocultaba el hecho de vivir en alguna parte. Como los marxistas, como los liberales, Le Corbusier era un productivista. Imaginaba para el hombre edificios de oficinas, cuadrados, utilitarios, sin ningún tipo de decoración, y edificios de viviendas casi idénticos, con algunas funciones adicionales: guardería, gimnasio, piscina; entre los dos, vías rápidas. En su unidad de vivienda, el hombre debía disfrutar de aire puro y de luz, en su opinión esto era muy importante; y entre las estructuras de trabajo y las de vivienda, el espacio libre quedaba reservado para la naturaleza salvaje: bosques, ríos...; me imagino que, a su modo de ver, las familias humanas tenían que poder pasearse por ella los domingos, de todas maneras él quería preservar este espacio, era una especie de ecologista adelantado, para él la humanidad debía reducirse a módulos habitables circunscritos en medio de la naturaleza, pero de ningún modo debían modificarla. Es espantosamente primitivo, si lo pensamos, una regresión aterradora con respecto a cualquier paisaje rural: mezcla sutil, compleja, evolutiva, de prados, campos, bosques, pueblos. Es la visión de un espíritu brutal, autoritario. Le Corbusier nos parecía un espíritu totalitario y brutal, movido por un gusto intenso por la fealdad, pero fue su visión la que ha prevalecido a lo largo de todo el siglo XX. A nosotros nos influyó más bien Charles Fourier..."

*François Maria Charles Fourier (Besanzón, 7 de abril de 1772 – París, 10 de octubre de 1837) fue un socialista francés de la primera parte del siglo XIX y uno de los padres del cooperativismo. Fourier fue un mordaz crítico de la economía y el capitalismo de su época. Adversario de la industrialización, de la civilización urbana, del liberalismo y de la familia basada en el matrimonio y la monogamia. El carácter jovial con que Fourier hace algunas de sus críticas hace de él uno de los grandes satíricos de todos los tiempos.