15 marzo 2012

un paseo íntimo por los "lujos"


La Real Academia de la Lengua Española define el "lujo" como "demasía en el adorno" o "Abundancia de cosas no necesarias". La mirada del diccionario está claramente influenciada por el significado del lujo dirigido desde el consumo. En las imágenes superiores podemos ver una pintura puntillista de Matisse de 1905 y un collage de Superstudio de 1972. El cuadro de Matisse se titula "lujo, calma y voluptuosidad". El título es un fragmento de los versos "Invitación al viaje" de Baudelaire:
...
Allá, todo es orden y belleza,
Lujo, calma y voluptuosidad.
...
El cuadro de Matisse refleja una escena de grupo, de mujeres semi-desnudas, una experiencia íntima, en un contexto natural, casi melancólico, donde transcurren horas muertas improductivas. El lujo significa inoperancia, intimidad y experiencia común en el cuadro de Matisse.
La misma escena grupal e íntima se repite en las imágenes que la arquitectura radical italiana propuso en la década de los 60-70. La imagen de Superstudio muestra en este caso la vida básica humana extendida sobre una mega-superficie que media entre ellos y lo salvaje. Más que diseñar objetos, los proyectos de la “arquitectura radical” italiana plantean nuevos escenarios mostrando otras maneras de entender la relación entre cuerpo y pieles o cuerpo y dispositivos. El lujo se basa por lo tanto en la libertad de uso y no tanto en el valor de lo usado.

Existen nuevas maneras de entender el “lujo” que ponen en cuestión su relación directa con las clases sociales o el valor monetario. A lo largo de la historia moderna (o más bien posmoderna) la idea de lujo se transmite como una necesidad para escapar de la sociedad de la producción y la eficiencia. Santiago Alba Rico en un artículo publicado en la revista digital rebelión, expone diferentes miradas a la idea de lujo:
“Pero si definimos el "lujo" como "gasto improductivo" o como la "diferencia entre lo que somos y lo que podemos" debemos concluir, paradójicamente, que lo que el capitalismo no permite son precisamente los lujos. Lujo es igual a humanidad.(...) Todos tenemos, por ejemplo, un cuerpo, que no es sólo una convergencia de funciones orgánicas que hay que conservar, sino además un territorio, un lienzo, un gancho; podemos marcarlo, pintar sobre él, colgarle banderines, como a un país o a una fiesta. El adorno es un hecho definitorio de la cultura humana, un derecho de su dignidad sobre-natural. Colgarse 170.000 euros de una oreja es un gesto de barbarie y de animalidad; colgarse una semilla coloreada es una reivindicación de humanidad.”

Diferentes autores contemporáneos defienden el lujo como actitud de recuperación de deseo, como dispositivo necesario para devolver la tradición hedonista que el capitalismo destruye. También se suma la defensa de la inoperancia, el lujo supone seducción, se posiciona al margen de la eficacia y el consumo productivo. Hoy por lo tanto, la idea de lujo ha extendido su significado. Según Gilles Lipovestky el lujo ya no se interpreta como signo de status social o clase, se convierte simplemente en una necesidad personal como vía de escape a presiones sociales:
“A través del lujo se expresa adecuadamente la humanidad del hombre, de lo que se trata es de la totalidad del hombre, del hombre en lo que tiene de grande y de insignificante, de noble y de irrisorio. El lujo es el ensueño, lo que embellece el decorado de la vida, la perfección hecha objeto por obra del genio humano. […] En cuanto al lujo privado, ¿no es promesa de voluptuosidad, refinamiento de los placeres y las formas, invitación a los más hermosos viajes? Lujo, memoria y voluptuosidad: sería preciso tener un alma muy sombría para emprender una cruzada contra lo que constituye expresión y amor de la belleza, ligereza, momento de dicha” (Lipovetsky, 2004: 19-20).

En la actualidad el significado de lujo está intencionadamente ligado al consumo y al valor monetario, es un arma efectiva de control. Pero si consideramos que el lujo es inherente a la condición básica humana, podemos imaginar los nuevos escenarios lujosos que además de asumir el "adorno" tendrán como soporte la experiencia.