04 febrero 2011

aurrePARTIZIPAZIOA :: prePARTICIPACIÓN

La normativa que obliga la aplicación de unos mínimos parámetros de participación en la planificación de nuestras ciudades ha quedado en evidencia.
Seguimos aplicando la participación como si se tratara de una selección democrática de diferentes “soluciones cerradas”. Este tipo de (no) participación obliga al ciudadano a centrar su decisión en lo que ve y las discusiones se enfocan hacia aspectos estéticos que no estructurales o estratégicos.
El titulo de esta introducción quiere volver a recalcar que en los casos donde realmente se quiera aplicar un proceso participativo, éste tiene que ser un trabajo previo a las soluciones puramente técnicas.
Las estrategias de crecimiento (o decrecimiento), los nuevos usos, los espacios públicos o compartidos y muchos de los aspectos que estructuran nuestro entorno son capaces de ser consensuados y trazados a través de un proceso participativo, en caso contrario seguiremos confiando la ciudad al “gusto ocular” de las personas.