01 octubre 2007

En el Día Mundial de la Arquitectura

En el Día Mundial de la Arquitectura
Desde 1985, cada primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura. Una buena ocasión para reflexionar y compartir una serie de ideas sobre el momento que vive nuestra arquitectura. Reflexiones que se pueden plantear en un tono u otro según el punto de vista elegido y el estado de ánimo que el mismo suscite. Una serie de circunstancias que han
concurrido últimamente en nuestro entorno nos han producido una sensación de tristeza, decepción y preocupación que se reflejará y acompañará a las próximas líneas.


Se ha celebrado el 30 aniversario del Peine del Viento. Se ha aprovechado dicha efemérides para inaugurarlo oficialmente aunque sus autores ya lo consideraron inaugurado en su momento “por el mar, el viento y la gente”. Y digo sus autores, porque no hay que olvidar que la obra fue el resultado de un estrecho trabajo en equipo entre dos grandes artistas como el escultor Eduardo Chillida y el arquitecto Luis Peña Ganchegui, sin olvidarnos de la
colaboración en la ejecución final del ingeniero José María Elósegui. Y sin embargo, ha resultado sorprendente, y a la vez triste, observar cómo en los actos de celebración de dicha efemérides, la figura de Peña Ganchegui ha quedado relegada a un segundo plano por no decir casi al olvido. Luís Peña Ganchegui es la figura más importante y representativa de la arquitectura moderna en el País Vasco, es decir, nuestro gran arquitecto. Y por fortuna, sigue entre nosotros, sigue trabajando y hubiera sido una ocasión excepcional para realizar un reconocimiento público de su figura y del papel fundamental que desempeñó en la creación del espacio más representativo y reconocido de la ciudad de Donostia. Pero tristemente, y una vez más, se ha perdido la oportunidad y el momento.


Otra serie de hechos reflejan claramente que, en muchas ocasiones, el papel del arquitecto no es tomado en su justa consideración. Por ejemplo, en el caso de los concursos públicos. Es muy habitual que en muchos de estos concursos el planteamiento inicial parta de premisas erróneas que repercuten finalmente en el resultado final. ¿Cómo es posible, por ejemplo, que en el concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de San Sebastián para la reurbanización de un lugar tan emblemático como la plaza Cervantes en Alderdi Eder, el plazo establecido para la presentación de propuestas sea de tan sólo quince días? El esfuerzo intelectual que se produce en esa primera fase, en el de la reflexión, en el de la plasmación de
una idea, es fundamental y clave en el éxito final. Y sin embargo, no se le da importancia.
¿Qué se gana con ello? Nada. Es más, los análisis económicos demuestran que las reducciones de plazos en estas primeras fases de reflexión y proyecto, disparan los costes finales ya que los imprevistos y problemas surgen inevitablemente. ¿Es tan complicado conseguir que los concursos públicos se planteen de una manera lógica y coherente? Porque el citado ejemplo de Donostia no es único y, desgraciadamente, se repite en demasiadas ocasiones, provocando enormes y desproporcionados esfuerzos a los arquitectos.


Pero de vez en cuando se pueden encontrar ejemplos donde las premisas son radicalmente diferentes, con planteamientos iniciales muy atractivos en cuanto a programa e idea arquitectónica, plazos amplios, gran repercusión mediática, concursos en definitiva, donde la labor del arquitecto parece estar considerada en su justa proporción. ¡Que pena que estén
vedados a los arquitectos de nuestro entorno! Como en el caso del tan comentado concurso para el futuro Edificio Policultural de Zarautz, donde las bases limitaban la posibilidad real de concursar sólo a los grandes nombres de la arquitectura mundial, ya que se puntuaban, entre otras cosas, las obras previamente realizadas, las menciones y premios recibidos a nivel
internacional, la aparición en publicaciones especializadas, las ponencias realizadas…etc. Un concurso donde los convocantes buscaban, y así lo han reconocido públicamente, “la excelencia”. Y también, el glamour, la propaganda (todavía no conocemos ningún boceto), la repercusión mediática y el culto al star-system que tan de moda está y que lleva a concebir la arquitectura como un espectáculo. Planteamientos que, lamentable y curiosamente, han conseguido seducir a algunos medios periodísticos presentándolos, además, como ejemplo a seguir.


Los convocantes de este concurso han argumentado: “hay que tener en cuenta que estamos hablando de mucho dinero y no puede ser gestionado por cualquiera”. En lo de que es mucho dinero, estamos de acuerdo. De hecho, en Azpeitia se está construyendo un edificio de similares características, con un excelente planteamiento arquitectónico y cuyo coste no llega ni a la mitad del presupuestado para Zarautz. Y esto sí que trasciende del simple debate sobre la autoría, porque estamos hablando de un dinero que vamos a pagar entre todos.

Porque evidentemente, para que estos grandes nombres vengan aquí, el planteamiento ha de ser muy atractivo, sobre todo desde el punto de vista económico. Y en cuanto a la gestión del dinero ¿Qué ocurriría si trasladáramos ese planteamiento a la política? ¿Imaginamos a la ciudadanía exigiendo concursos para la selección de nuestros representantes públicos,
concursos donde se valoraran menciones, premios, masters y curriculums, y donde se limitara la presentación sólo a grandes gestores japoneses, norteamericanos o austriácos?
Evidentemente, parecería un despropósito. Los concursos públicos han sido, desde siempre y sobre todo para los arquitectos jóvenes, una de las vías fundamentales para abrirse camino en el mundo de la arquitectura. Y con
planteamientos de este tipo, esos caminos se cierran. Se trata simplemente de que tanto los de aquí como los de allí puedan competir en igualdad de condiciones, intentando llegar a “la excelencia” partiendo siempre desde la mejor idea. Y como ejemplo de que eso es posible con el actual nivel de la arquitectura vasca, citaré tan solo dos concursos importantes realizados
recientemente en Donostia, con magnífico resultado y cuyos ganadores han sido jóvenes arquitectos de nuestro entorno: el de la sede de las Juntas Generales de Gipuzkoa, ya terminado y el de la sede de Musikene, todavía por construir. Creo que ese debe ser el camino y en ese sentido, desde el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro reiteramos nuestro compromiso de colaboración con las diferentes administraciones para que las cosas las vayamos haciendo mejor entre todos. Con este propósito, hemos creado una Oficina de Concursos y publicado un Libro Blanco, con la idea de que puedan servir de ayuda y asesoramiento y que esperamos poco a poco vayan dando sus frutos.



Arkitekturaren egunean
1985. urtetik, urriaren lehen astelehenean, Arkitekturaren Eguna ospatzen da mundu osoan. Une egokia gure arkitekturak bizi duen momentuari buruz gogoeta batzuk egiteko. Modu askotan planteatu daitezkeen gogoetak, ikuspuntuaren arabera eta honek sorraraz dezakeen gogo aldartearen arabera. Azken boladan gure inguruan gertatu diren zenbait egoerek nolabaiteko atsekabea, etsipena eta kezka sortu didate, eta ez bakarrik niri, baita zenbait arkitekto eta arkitekto ez direnei ere, eta susmoa dut hurrengo lerrook idaztean sentimendu horiek argi nabarituko direla.


Haizearen Orraziaren 30. urteurrena ospatu da azken egunotan eta ofizialki inauguratzeko aprobetxatu nahi izan da, nahiz eta bere egileek “itsasoa, haizea eta jendearengatik” inauguratutzat eman bere garaian. Eta egileek diot, ez baita ahaztu behar lan eder hau bi artista haundien arteko elkarlanaren fruitua izan zela, Eduardo Chillida eta Luis Peña Ganchegui, azken aldian Jose Maria Elosegui ingeniariak eduki zuen partaidetza ahaztu gabe. Hala ere, harrigarria eta tristea izan da ikustea nola ospakizun guztietan Luis Peña Gancheguiren irudia bigarren maila batean geratu den, ahaztua ez esatearren. Luís Peña Ganchegui Euskal Herriko arkitektura modernoak eman duen pertsonaia garrantzitsu eta aipagarriena da, hau da, gure arkitekto haundia. Eta zorionez, gure artean da, lanean jarraitzen du, eta aukera paregabea izan zitekeen Donostiak duen leku ezagun eta adierazgarrienaren sorreran izandako bere partaidetza goraipatu eta jendearen esker ona jasotzeko. Baina tamalez, berriro ere, aukera eder bat galdu izan da.
Kasualitatea al da? Zoritxarrez, ezetz esan behar da. Beste gertaera batzuek argi eta garbi erakusten digute, askotan, arkitektoaren lana ez dela behar bezala aintzat hartzen. Adibidez, lehiaketa publikoen kasuan. Honelako lehiaketa askotan, oso normala izaten da hasieratik planteamendua gaizki egina egotea eta honek azken emaitzaren kalitatean isla izatea. Nola da posible, bestela, Alderdi Ederreko Cervantes plaza bezalako leku enblematiko batean, urbanizazio berria egiteko Donostiako Udalak iragarritako lehiaketan, ideia ezberdinak aurkezteko epea hamabost egunekoa bakarrik izatea? Lehen momentu horretan, hau da, gogoeta fasean, ideiak irudikatzean egin behar den ahalegin intelektuala
funtsezkoa da emaitzak arrakasta izan dezan. Eta hala ere, ez zaio garrantzirik ematen. Zer irabazten da honekin? Ezer gutxi. Are gehiago, analisi ekonomikoak argi uzten dute lehen momentu horietan epe
murrizketak ematen direnean, bukaerako kostuak izugarri igotzen direla, egoera honetan ustekabeak eta arazoak agertzea ezinbestekoa da-eta. Hain zaila al da lehiaketa publikoak modu logiko eta koherente batean planteatzea? Aipatutako adibidea ez baita bakarra eta, tamalez, askotan
errepikatzen da, arkitektoengan sekulako esfortzuak eraginez.

Baina noizean behin, bestelako adibide batzuk aurki daitezke, premisa guztiz ezberdinekin: planteamendu erakargarriak egitarau eta ideia arkitektoniko aldetik, epe luzeak, komunikabideetan oihartzun haundia…, azken finean arkitektoaren lana modu egokian kontsideratua izan dela diruditen lehiaketak. Bai penagarria lehiaketa hauetan bertakoen partaidetza galarazia egotea! Zarautzen hain aipatua izan den eraikin Polikulturalaren kasuan bezala. Lehiaketa honetako baseek, mundu osoan ospe haundia duten arkitektoen parte hartzea bakarrik onartzen zuten puntuak ematerakoan; besteak beste, aldez aurretik egindako lanak, nazioartean jasotako aipamen eta sariak, aldizkari espezializatuetan izandako agerraldiak eta abar kontuan hartzen baitziren. Lehiaketaren deitzaileek
zioten bezala, “bikaintasuna” aurkitzeko asmoarekin. Eta noski, glamourra, propaganda (oraindik ez dugu marrazki bat ere ikusi), komunikabideen oihartzuna eta azken boladan hain modan dagoen starsystemarekiko
kultoarekin, arkitektura espektakulu bat bezala ulertzen duen sistema. Eta zoritxarrez, harrigarriena, horrelako planteamenduak zenbait komunikabideetan sortu duten lilurapena, jarraitu beharreko etsenplu bezala aurkeztuz.
Lehiaketa honen sustatzaileak zera esan dute: “kontuan hartu behar da diru kantitate haundiaz hitz egiten ari garela, eta horren kudeaketa edonoren eskuetan ezin dela jarri”. Lehen partean ados gaude: diru asko da. Izan ere, Azpeitian antzeko eraikin bat egiten ari dira, oso planteamendu arkitektoniko
onarekin eta Zarauzkoaren kostuaren erdira ere ez da iristen. Eta gai honek garrantzi gabe uzten ditu autoreari buruzko eztabaidak, denok ordaindu beharko dugun diruaz hitz egiten ari baikara. Argi baitago, izen haundi hauek ona etortzea lortzeko planteamenduek oso erakargarriak izan behar dutela, batez ere diru aldetik. Eta bigarren zatian, kudeaketari buruz, ze gertatuko litzateke honelako planteamendu bat politikaren mundura eramango bagenu? Imajina al dezakegu geure ordezkari publikoak aukeratzerako garaian, hiritarrek antzeko proposamenak egingo balituzte, hauen curriculuma, jasotako aipamenak, sariak edo egindako masterrak baloratzen duten lehiaketak eskatuz eta gainera aurkezpena Japonia, Ipar Amerika edo Austriako kudeatzaile haundiei mugatuz? Noski,
zentzugabekeria izango zatekeen.
Lehiaketa publikoak, betidanik eta batez ere gazteentzat, arkitektura munduan bide bat irekitzeko oso garrantzitsuak izan dira, funtsezkoak. Eta honelako planteamenduekin itxi egiten dira bide horiek. Lortu behar dena da, bai bertakoek eta bai kanpokoek baldintza berdinetan lehiaketan parte hartzea, “bikaintasun” hori lortzeko, ideia onenaren bidea aukeratuz. Eta gaur egungo Euskal arkitekturak duen mailarekin hori lortzea posible dela adierazteko, azken boladan Donostian egin diren bi lehiaketa garrantzitsu aipatuko ditut, biak oso emaitza bikainekin eta geure inguruko arkitektoen sinadurarekin:
Gipuzkoako Batzar Orokorren egoitza berria, dagoeneko bukatua, eta Musikeneko egoitza, oraindik hastear. Uste dut bide horretatik joan behar dugula, eta zentzu horretan, Euskal Herriko Arkitektoen Elkargo Ofizialaren aldetik, Administrazio ezberdinekin elkarlanean jarduteko konpromisoa berretsi nahi dugu, honela, denon artean, gauzak hobeto egin ditzagun. Asmo honekin, alde batetik Lehiaketa Bulego bat sortu dugu eta bestaldetik Liburu Zuri bat argitaratu ere bai, aholku eta laguntza bide bezala
balio dezaten. Espero dugu, pixkanaka fruituak emango dituela.


Iñigo Lizundia Uranga
Euskal Herriko Arkitektoen Elkargo Ofizialeko
Gipuzkoako Ordezkaritzako lehendakaria